Hoy como familia salesiana festejamos a Domingo Savio. Él fue un joven alumno de San Juan Bosco que demostró que para ser santo no hace falta hacer cosas extraordinarias, sino hacer extraordinariamente bien las cosas de todos los días. A sus 14 años se convirtió en uno de los santos no mártires más jóvenes de la Iglesia. Es el patrono de los estudiantes y de las embarazadas, recordado siempre por su frase: «Nosotros hacemos consistir la santidad en estar siempre muy alegres». Su vida es un ejemplo de amistad, fe y servicio desde la sencillez de la juventud. Es por esto que primer grado recibieron su imagen y se comprometieron a vivir «siempre alegres» como amigos de Jesús, de Santo Domingo Savio y entre ellos.