Los escenarios lúdicos no son solo «decoración»; son invitaciones a la acción.
En las salas de 3 y 4 años, el equipo docente convirtió el espacio áulico en un mundo de posibilidades donde el juego es el protagonista. ✨
¿Por qué lo hacen? Porque cuando un niño o niña «habita» un espacio diseñado para el juego, su curiosidad se dispara, desarrolla su lenguaje y fortalece su autonomía. Explorar texturas, sonidos y colores es la mejor forma de aprender.